Desde el Área de Derecho Económico Empresarial de nuestro Despacho se obtuvo sentencia favorable en un caso de simulación en la venta de participaciones sociales de una entidad. En esencia, la demanda sostenía que dicha transmisión no fue real y que los otros socios (clientes del Despacho) actuaron como meros testaferros.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia Nº 4 de Valladolid analiza en primer término la legitimación activa, esto es, si quien tenía causa para provocar esa mera apariencia puede servirse de ello para impugnar esa transmisión. Para ello, recurre a la sentencia del Tribunal Supremo de 23 de octubre de 1992 que distingue entre simulación absoluta y relativa y sus implicaciones sobre la legitimación.

Admitida dicha legitimación, el litigio se sustentó en la abundante carga probatoria presentada por el Despacho que acreditaba la transmisión. La demanda fue así íntegramente desestimada. La sentencia fue confirmada por la Audiencia Provincial en su sentencia 193/2010, de 24 de junio. Recurrida en casación, el recurso fue inadmitido por auto del Tribunal Supremo de 22 de marzo de 2011.